Aparecen tres fragmentos seos con huellas de proyectil en Sant Ferran

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    El equipo de arqueólogos y antropólogos que han trabajado en el cementerio de Sant Ferran para localizar los restos de los cinco formenterenses fusilados el 1 de marzo de 1937 en el exterior de este enclave, ha logrado encontrar tres fragmentos óseos, dos pertenecientes a dos cráneos y otro a un húmero, que presentan huellas de haber recibido un impacto de proyectil. Además, en el exterior del cementerio, en la zona donde fueron asesinados, se han recuperado cuatro proyectiles, del calibre 7 milímetros, asociado a la munición utilizada por los fusiles Mauser de uso común durante la Guerra Civil Española.

    Estas son las primeras conclusiones que se dieron a conocer ayer en la presentación de los resultados de esta exhumación, financiada por el Govern balear y el Consell de Formentera, a través del Fòrum per la Memòria d’Eivissa i Formentera. Al acto asistieron el presidente del Consell de Formentera, Jaume Ferrer; la consellera balear de Cultura, Fanny Tur; el presidente del Fòrum, Luis Ruiz; la directora de la excavación, Almudena García-Rubio, y el arqueólogo Juanjo Marí.

    Antes, los familiares de las cinco personas asesinadas fueron informados y todos ellos accedieron a facilitar muestras genéticas para identificar a qué familia pertenecen los citados huesos.

    Los trabajos de campo comenzaron el 29 de noviembre y se han prolongado hasta el pasado lunes. Tras realizar hasta seis sondeos en el interior de este cementerio, donde solo se hallaron enterramientos ordinarios, y cinco en el exterior, donde fueron encontrados los proyectiles, los especialistas decidieron actuar en el osario.

    El motivo es que existía la posibilidad de que en su interior se pudieran encontrar algunos restos, en base a la hipótesis de que fueron desenterrados de la fosa común para después ser depositados en el osario, en una fecha sin determinar.

    Revisión de los fragmentos

    La directora de la excavación, la antropóloga física y arqueóloga Almudena García-Rubio, explicó que «la dinámica del cementerio» les indujo a pensar que los restos estuvieran en el osario. Una vez en este espacio, hicieron «una revisión de todo lo que había en el osario, mirando uno a uno los fragmentos» que iban sacando. Tras retirar basura, encontraron una primera capa de huesos con acumulación de tierra. Revisaron cada fragmento hasta dar «con tres que son interesantes, el primero aparece en la esquina oeste del osario y presenta un defecto compatible con un proyectil». Lo mismo ocurrió con un segundo fragmento de cráneo y en un húmero.

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