Desolacin por el cierre de la librera Vara de Rey: Es una prdida emocional

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    Representantes de la sociedad pitiusa y del gremio de los libreros lamentan la grave prdida que supone para la ciudad el cierre del emblemtico establecimiento.

    Sorpresa y tristeza. Este es el sentimiento que recorrió ayer la sociedad pitiusa cuando supo, a través de Diario de Ibiza, que la Librería Vara de Rey, la principal de las Pitiüses, ha decidido cerrar sus puertas en las próximas semanas como consecuencia de la progresiva bajada de ventas.

    Julián Sanz, propietario de la librería Hipérbole, auguró un «futuro muy negro para la cultura» en la isla. «Somos una especie en extinción», afirmó para referirse al gremio de los libreros, que en los últimos meses ha visto perder también Érase una vez, especializada en temática infantil y juvenil. También lamentó la «competencia desleal» que ejercen los centros escolares al vender libros de texto. «Que den a los padres cheques de descuento o lo que quieran, pero los libros se compran en las librerías», afirmó. Este tipo de libros «son los que ayudan a los establecimientos a cubrir gastos el resto del año».

    Aunque en el caso de Hipérbole su continuidad «no peligra», ello tiene su explicación: «Hemos tenido que reducir plantilla». En el nuevo local abierto por esta empresa, Distrito Hipérbole, se ha tenido que prescindir de los dos libreros con los que se empezó y se ha reducido el material literario a la venta «porque hacía competencia a la tienda matriz», admitió Sanz.

    Otra de las librerías que sobreviven en Ibiza, Mediterrània (en la avenida de España) aguanta también el tipo. «La librería Vara de Rey tiene muchos empleados y en nuestro caso sólo hay uno», explica su responsable, Vicent Marí, que recuerda que ellos están especializados en libros de temática local y en catalán. Aunque Mediterrània no vende libros de texto, Marí admite que su venta en los colegios «se debería revisar» y recordó que esta es una antigua queja de los libreros.

    Los responsables de un establecimiento que hace un año desafió la preocupante tendencia de las librerías y abrió sus puertas en la calle de Abad y Lasierra, Sa Cultural, se declaran en estado de « shock» tras enterarse de la noticia. Montse y Arturo afirman que «para una ciudad, el cierre de una librería siempre es una pérdida cultural». Ambos admiten que «una librería no vive sólo de los libros, ha de tener ciertos complementos», puesto que «la literatura es ya para gente de al menos mediana edad». En el caso de este local, «no hay intención de cerrar, pero nunca se sabe», matizan.

    La escritora Iolanda Bonet califica el cierre de Vara de Rey como «una tristeza muy grande» y afirma: «Es como si terminara una época llena de posibilidades. Hay un cambio de mentalidad en la gente. Para encontrar libros, a este paso ya sólo quedarán las bibliotecas», lamentó.

    La desaparición de este establecimiento «es una pérdida literaria y emocional, pues ha marcado toda tu vida», porque se añade, recordó, al cierre de otros comercios tradicionales situados en los alrededores, como Can Vadell, Can Domingo, el propio Cine Serra y otros.

    El presidente del Institut d’Estudis Eivissencs, Marià Mayans, se declaró empedernido «bibliófilo» y dijo estar «apenado» por la desaparición de este local. No obstante, afirmó resignado: « C’est la vie, es lo que hay». «Cuando apareció el vídeo se decía que moriría el cine, cuando apareció la televisión se dijo lo mismo de la radio, y siempre han ido sobreviviendo. Yo creo que lo que hay es un proceso de adaptación». «También hay grandes superficies de alimentación, pero sigue habiendo pequeñas tiendas», añadió.

    «No somos perfectos»

    El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Ibiza, Pep Tur, elogió la trayectoria de «este negocio que tanto ha hecho por la difusión de la cultura y los medios de comunicación locales». «No creo que la gente lea menos, pero el mercado cambia. Ahora está Amazon, el libro electrónico, las descargas gratuitas… Lo que ha cambiado es la forma en que se lee», reflexionó.

    En cuanto a las críticas a la forma en que se ha gestionado el Paseo de Vara de Rey una vez peatonalizado, Pep Tur rechazó que haya menos gente circulando por esa zona. «Yo vivo cerca de allí y no veo que suceda esto», aseguró. Sin embargo, abrió una puerta a ciertos cambios al afirmar: «La peatonalización sólo lleva seis meses en marcha, y es un tiempo muy corto para juzgar. No somos perfectos, a veces nos podemos equivocar. Una vez que han terminado las fiestas navideñas, nos sentaremos y veremos cómo va la experiencia».

    La consellera de Cultura del Govern, la ibicenca Fanny Tur, consideró la desaparición de esta empresa como «una malísima noticia». Aunque recordó que, «por desgracia, es un fenómeno general», Tur destacó que «la sociedad ha de entender que las librerías forman parte del circuito de circulación de los libros». «Igual de imprescindibles son las editoriales que las librerías. Las instituciones hemos de mimar estos establecimientos», añadió. Y, a la pregunta de cómo piensan hacerlo, respondió que el Govern balear prepara un Plan de Cultura «que contemplará ayudas y ventajas para todos los que participan en el circuito del libro». Sobre las críticas a la venta de material escolar en los colegios, la consellera de Cultura afirmó: «Las librerías no nos las podemos saltar, porque pagan sus impuestos, pero no es algo incompatible con el programa de reutilización de libros».

    El conseller insular de Cultura, David Ribas, inscribió este cierre «en todo un conjunto de desaparición de locales tradicionales a causa de la evolución en el comercio y por el cambio de gustos de los consumidores». También consideró que las instituciones «han de fomentar el comercio de proximidad».

    La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Ibiza, Virginia Marí, afirmó: «El equipo de gobierno debería valorar por qué están cerrando tantos negocios de la zona. Tiene que ver con la peatonalización del paseo; si no, no se entiende. No es casualidad». «Al final, Vara de Rey quedará como un paseo de bares y restaurantes, en el que se pueden poner mesas y sillas, pero no expositores de una librería», manifestó.

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