Diario de Ibiza: una mirada sobre tres siglos

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    En 1893, cuando Cuba y Filipinas eran aún españolas, sobre las mesas de las cafeterías de Ibiza había ejemplares de Diario de Ibiza. En 2018, un siglo y cuarto después, cuando ya nada es como entonces y la isla ha dado un vuelco completo, el periódico por excelencia de las Pitiüses continúa estando allí. Todos los cambios y transformaciones que ha vivido la isla a lo largo de estos 125 años han quedado plasmados en sus páginas. Sin embargo, lejos de lejos de llegar a este aniversario con la mirada anclada en el pasado, Diario de Ibiza pone la vista en el prometedor futuro que presagia el liderazgo de su versión digital, www.diariodeibiza.es, garantía de continuidad y crecimiento, también en los nuevos soportes multimedia.

    Un caluroso primero de agosto de 1893 salió el primer número del periódico, como fusión de tres publicaciones existentes hasta entonces en la isla: Ibiza, La Gaviota y el Coco de Ibiza. Su primer director fue Francisco Escanellas Suñer. Tenía sólo dos páginas y su tirada era realmente escasa, entre 100 y 200 ejemplares en los primeros años. Se ha de tener en cuenta que los habitantes alfabetizados de la isla eran un porcentaje muy bajo de una población ya reducida de por sí.

    La historia del periódico se puede abordar desde múltiples aspectos: el tecnológico, el político y el propiamente periodístico, pero es obvio que el prodigio de haber sobrevivido a lo largo de tantos años y tantas vicisitudes ha dependido también de su capacidad para adaptarse en todo momento a los tiempos y circunstancias. Pero, sobre todo, ha sido posible gracias al arraigo conseguido entre los lectores. Así lo demuestra su trayectoria política, pues habiendo nacido como órgano liberal y moderado, derivaría luego hacia posiciones más progresistas hasta erigirse, durante los primeros meses de la Guerra Civil, en «órgano del Frente Popular», como rezaba al pie de su cabecera. Sin embargo, tan pronto como triunfó el golpe, Diario de Ibiza se alineó con el régimen franquista, única posibilidad de sobrevivir, pues los demás medios fueron incautados o cerrados. Como recordaba en una entrevista uno de los trabajadores de la época, Toni Roig, los empleados accionaban la manivela de la rotativa entonando el ´Cara al Sol´ o ´La Internacional´, según la fuerza dominante en la isla. La escasez de papel durante la posguerra llevaría a utilizar incluso papel de estraza del que usaban las tiendas de alimentación para poder imprimir el periódico.

    Trabajadores del Diario, en una imagen de principios del siglo XX.

    A lo largo de toda la dictadura franquista, el Diario mantuvo su adhesión al régimen (época que coincidiría, por cierto, con su etapa informativa más pobre), aunque conservó una línea claramente conservadora con la llegada de la democracia y hasta su venta al grupo Prensa Ibérica, en 1991, que representó una etapa de modernización y pluralidad en el rotativo.

    Evolución de la impresión

    Tecnológicamente, la primera imprenta utilizada, propiedad del primer director, Francisco Escanellas, es la que aún está expuesta a la intemperie en la avenida de Bartomeu de Rosselló y que funcionaba manualmente, imprimiendo los ejemplares uno a uno, mediante el mismo sistema que inventó Gutemberg en el siglo XVI. Esta máquina, auténtica pieza de museo, lleva grabado su modelo y año de construcción: «Imperial Press, 1857».

    Esta prensa estuvo activa hasta principios del siglo XX. En 1930 pasó a entrar en funcionamiento una máquina plana marca Marinoni, tipo Brevette, movida a mano gracias a un gran volante, y cuya velocidad de impresión se acercaba ya a los 500 ejemplares a la hora. Esta sería la imprenta de la que saldrían noticias trascendentales: el inicio y fin de la Guerra Civil o de la II Guerra Mundial. Duró más de 30 años y, como escribe José Viader Berges en su obra inédita ´Historia, esencia y evolución del Diario de Ibiza´, «subsistía cada vez con menos piezas; cada día le sobraban nuevos tornillos. Cualquier día se hubiera convertido en una ´máquina esquema´. A base de tan tenaces simplificaciones, llegó a demostrar la absoluta inutilidad de muchas piezas».

    A esta máquina le sucedió la Voirin, de tracción eléctrica y con mayor velocidad de impresión, y después de ella vino la Ibérica, ya automática y capaz para 3.500 impresiones a la hora.

    No sería hasta 1975 cuando Diario de Ibiza inauguraría su roativa offset y se situaba a la altura de los tiempos.

    Rotativa de nueve metros de altura

    La primera prensa usada para imprimir el periódico.

    La actual máquina es una Uniman 4/2 de 9 metros de altura y 120 toneladas de peso instalada en una nave industrial del polígono de Montecristo, que permite imprimir hasta 25.000 ejemplares a la hora.

    Desde el punto de vista estrictamente periodístico, la evolución ha pasado de unos pocos colaboradores a una plantilla totalmente profesionalizada y que abarca todos los campos: periodistas, fotógrafos, técnicos, publicistas, administrativos, diseñadores… Las noticias ya no llegan a través de la telegrafía primitiva, la radio o de esos inacabables rollos de papel que escupían las antiguas máquinas de teletipos. Internet revolucionó también el periodismo con la llegada del siglo XXI y, de hecho, Diario de Ibiza tiene ya tantos lectores en su versión digital como en la impresa.

    125 años después de su nacimiento, el periódico mantiene incólume su condición de medio de referencia y principal altavoz de las reivindicaciones pitiusas. Su imparcialidad y rigor siguen siendo premiados por los lectores durante el tercer siglo que ha visto es Diari.

    Los retos de la empresa consisten, precisamente, en conservar y reforzar la confianza, tanto de lectores como de anunciantes. Estos últimos saben que ningún otro medio asegura una difusión tan masiva y eficaz de sus servicios y productos como lo hace Diario de Ibiza. La constante mejora será, como ha venido siendo hasta ahora, el compromiso del periódico para llegar al próximo siglo.

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