El mercado bulle en Navidad

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    Compras. Caminar por algunos pasillos del Mercat Nou de Vila era, ayer por la maana, tarea casi imposible. Centenares de personas acudieron al mercado para hacer la compra para las cenas de Nochebuena y las comidas de Navidad. La estrella, este ao, ha sido, una vez ms, el marisco. A pesar del precio.

    Ni un gramito de carne de vieira le queda a María en su puesto del Mercat Nou, Pescados Oliver. Y no son ni las once de la mañana. La gente pregunta y la respuesta es siempre la misma: «No tengo, he vendido mucho estos días». «El viernes vendí diez kilos, pedí siete u ocho kilos más y ya no queda. No es algo que salga mucho, sólo en verano, para los yates», explica María en uno de los pocos instantes de calma de la mañana. Lo del bogavante gallego también ha sido «una locura», y eso que no estaba precisamente barato: 69,90 euros el kilo.

    Caminar por algunos de los pasillos es complicado. Cada vez hay más puestos cerrados y frente a los que quedan abiertos se agolpan los clientes. «Mucho mejillón y mucha almeja, es lo que más se está vendiendo», indica Paula sin parar de despachar en Mar Fish. Tiene tal trajín que no da abasto ni para quitarse las escamas que decoran su pelo. En el puesto de enfrente las pescaderas están igual. Y pidiendo a los clientes que guarden el orden de cola. Entre los que aguardan su turno, un niño de ocho años que, aburrido, se entretiene lanzando pegotes de hielo del mostrador e intentando encestarlos en el plato de la balanza.

    Carmina aguarda su turno. Lleva en la mano la lista de la compra que le ha preparado su hijo, que es el que va a cocinar para Nochebuena: «Dice que mi menú está anticuado, así que este año le dije que cocinara él». No sabe qué va a preparar, pero le ha pedido zamburiñas, un par de patas de pulpo cocidas, almejas y un kilo de atún. «Dice que las almejas las hará con leche de coco y que el atún lo servirá crudo», apunta Carmina, que confiesa que ha reservado un cochinillo en su carcinero de confianza. «A ver qué prefiere la gente», comenta, retadora.

    El año de la pularda

    En la carnicería Ni mata ni engorda han vendido, en apenas unas horas, cuatro pavos. Enteros. Para prepararlos al más puro estilo yanqui, reconoce Rai, que explica que desde el pasado día de Acción de Gracias se ha convertido en una de las estrellas del establecimiento. Además, asegura que en muchas mesas las protagonistas esta noche serán las aves, «sobre todo algunas más exóticas, como la pularda». El responsable de la carnicería indica que los precios han subido «alrededor de un 10%» con la cercanía de las fiestas. Excepto en el caso del cordero lechal, cuyo precio ha pasado de 33,50 euros el kilo a 43,50. «Nos han subido el precio», matiza Rai, que lamenta que mucha gente «sólo acude al mercado en estas fechas, para productos específicos, y no todo el año».

    En el Mercat Nou hacen las compras de Navidad la líder de la oposición en Vila, Virginia Marí, y el alcalde de Sant Joan, Antoni Marí Carraca. Éste, que va con su hija, explica que en casa preparan «lo habitual» y confiesa que una de las cosas que comprarán en el mercado es la tradicional salsa de Nadal. Hay dos puestos en el Mercat Nou que la venden. En Can Covas, uno de ellos, la receta que comercializan es la de Carmen, una de las dependientas. «Es la misma que hago en casa», comenta mientras coloca bien los botes de cristal en el aparador, junto a los troncos de Navidad de chocolate rellenos de crema de mascarpone que llaman la atención de muchos de los que en ese momento llenan el mercado.

    Lola, de Can Bufí apenas da abasto. Despacha bescuits como si no hubiera un mañana para que la cola no se acumule demasiado. En el otro puesto de la misma empresa, a sólo unos metros, Paqui corta lonchas de redondo de ternera. Es, junto con el cochinillo, lo que más se vende para Nochebuena. Ella y su compañera Carmen aseguran que cada vez más gente opta por comprar parte de la cena ya preparada. «Así no ensucias los cacharros ni la cocina ni tienes que preocuparte de venir al mercado pronto por la mañana», comentan las dependientas, ataviadas con un gorrito de Papá Noel.

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