Encierro en la SD Ibiza

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    25 años: Mal comienzo del año para los jugadores de la SD Ibiza, que la noche del 12 de enero de 1993 iniciaban un encierro en el estadio Can Misses para reclamar la deuda que el club tenía contraída con los jugadores, unos 30 millones de pesetas.

    Más caldeado estaba el ambiente en Sant Antoni, donde el Ministerio de Obras Públicas y Transporte ordenaba la paralización de los dragados y vertidos en el puerto tras una denuncia formulada por la Comisión Cívica, que temía que se estuviera cometiendo un grave perjuicio al ecosistema marino de la bahía: los lodos, que habían sido analizados en un laboratorio palmesano, contenían sustancias fecales, «diez veces más de lo admisible», se publicó en Diario de Ibiza.

    Tras embarrancar en Formentera, Trasmapi buscaba recambios para el ´Tiburón´… en la antigua URSS, que era donde había sido construido. Pero una vez desmembrada aquella república soviética, el problema era mayúsculo, pues cada una de las empresas que se habían encargado de la construcción del hidrofoil habían emigrado a repúblicas diferentes. Un lío.
    Y otro chasco en las comunicaciones: Aviaco advertía de que no iba a hacerse cargo de las líneas abandonadas por Binter Mediterráneo.

    50 años: Acabadas las fiestas navideñas, Vila inauguraba en 1968 la nueva iluminación de cinco calles de la Marina, pero aún había vías públicas en ese barrio que debían incorporar el «nuevo y potente» alumbrado. Se confiaba en que, además, llegara también algún día a Dalt Vila, ses Figueretes, sa Penya, es Molins, es Viver y Ca n´Escandell, es decir, a todo el municipio. Porque todo era muy precario, a pesar de haber transcurrido ya 29 años desde la Guerra Civil. Por ejemplo, las comunicaciones marítimas eran desesperantes, tal como relataban los ibicencos en las páginas de es Diari: el ´Ciudad de Teruel´ partía de Ibiza a las 19 horas y llegaba a Barcelona a las 11 horas del día siguiente.

    75 años: Es Diari comunicaba el 8 de enero de 1943 que el derribo y desescombro de la antigua iglesia de Sant Elm, derruida por milicianos incontrolados en los primeros compases de la Guerra Civil, estaba llegando a su fin. De aquello hacía seis años y medio. El dinero aportado por el Estado no daba para su reconstrucción, advertían desde es Diari, donde, por cierto, podía leerse qué les sucedía a los judíos que vivían en la Francia ocupada: debían estampar su origen y religión en sus documentos de identidad. Nadie podía decir que ignoraba el trato que se dispensaba a la población de origen hebreo allí donde habían llegado los nazis. De la situación de la mujer en España en esa época, valga el ilustrativo anuncio de los préstamos a la nupcialidad publicado en este rotativo: incluían 5.000 pesetas a las trabajadoras que renunciaran a su trabajo y a no tener otro «en tanto que el esposo no se halle en situación de paro forzoso o incapacitado».

    100 años: El conflicto de las comunicaciones marítimas iba de mal en peor en los inicios de 1918, a lo que se sumaba el arbitrio creado por la Diputación Provincial que cargaba determinados productos de exportación, por ejemplo, la algarroba o el carbón vegetal producidos en Ibiza, que aquellos primeros días de enero abarrotaban los andenes del puerto a la espera de ser embarcados hacia la Península. Un grave problema, según contaba es Diari, surgió tras la introducción de un nuevo vapor correo, el ´Mallorca´, cuyo calado y eslora eran excesivos para la isla: «No podía entrar en el puerto y los marineros se han negado a trasladar la carga a barcazas fuera del puerto», informaba este diario el 10 de enero de 1918. Así que las mercancías aguardaban su salida en almacenes o se pudrían. Los comerciantes echaron cuentas: cada semana dejaban de exportar a Barcelona 150 toneladas de carbón vegetal y 50 toneladas de pescado, huevos y fruta. Los daños económicos empezaban a ser considerables.

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