Fred Romano:Si solo me quedaban seis meses tena que pasarlos en Formentera

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    Actriz, periodista y escritora. Nació en París (1961) y vivió una intensa y ajetreada juventud. En la década de los ochenta participó en una decena de películas y se emparejó con el cómico francés Coluche, que aspiró a la presidencia de la República Francesa. Llegó a Formentera en 2002 y una vez recuperada de su enfermedad escribió a partir de 2006 tres novelas y editó su versión de la Topografía e Historia General de Alger, que atribuye a Cervantes.

    Fred Romano conoció Formentera en los años ochenta, pero no se estableció hasta 2002, cuando le diagnosticaron una esclerosis múltiple en placas en Barcelona, donde vivía desde 1994. Los médicos le dieron seis meses de vida y decidió pasar ese tiempo en Formentera. Pero el tiempo ha pasado y, a pesar de tener una minusvalía del 65%, su enfermedad se ha estabilizado y Romano sigue investigando y escribiendo desde su casa.

     

    ¿Por qué llega a Formentera?

    La conocía desde los años ochenta, había venido varias veces a pasar algunas semanas. Pero cuando vivía en Barcelona, los médicos de Bellvitge me detectan esclerosis múltiple en placas y me dicen que me quedan seis meses de vida. También dicen que el cerebro es una caja de sorpresas y  que nunca se puede decir una cosa a ciencia cierta, pero que estaba muy mal. Entonces me dije que si sólo me quedaban seis meses tenía que pasarlos en un sitio maravilloso, que me encantara.
     

    A pesar de todo, en los últimos años ha editado cuatro libros.

    Escribo en francés, aunque ahora ya lo hago también en castellano. Ya había escrito antes pero no me atrevía a enseñarlo y ahora cuando veo algunas de las cosas que se escriben, me digo que no tengo que tener vergüenza ninguna. 
     

    Las historias que cuenta en sus novelas, ¿en qué se inspiran?

    Me inspiro en la vida y en las cosas que me pasan. También hago investigaciones sobre las vacas locas, la energía solar y otros temas. Creo que lo que mejor me define es ser una investigadora, es lo que adoro y creo que lo sé hacer muy bien. Además de haberlo hecho siempre. Aunque que lo he hecho con temas totalmente distintos entre ellos. Me encanta buscar…
     

    Una de sus primeras novelas, escrita en el 2000, fue ´La película pornográfica menos cara del mundo´…

    Cuenta mi experiencia con Coluche y fue un pequeño best seller, pero es cierto que la editorial me lo corrigió y me cambiaron el libro a su antojo. Cuando te rebelas como autora no tarda en llegar la venganza. Luego llegó la esclerosis y no podía hablar ni con la editorial ni con la prensa. 
     

    Cuéntenos qué es su ´Topografía e Historia General de Alger´.

    Descubro el libro en la Biblioteca de Cataluña, compré una copia en castellano antiguo y lo traduje al francés. Pero alguien me dice que ya había sido traducido, pero enseguida me doy cuenta de que le falta la licencia real de publicación y además faltan capítulos enteros. Luego, es importante decir que tengo como referencia a Martín de Riquer, que es el cervantista de más peso del siglo XX. Ese libro data de 1612 y sostengo que en realidad su autor es Miguel de Cervantes, pero lo firma otra persona, Diego de Haedo, que nunca existió. En el capítulo que no aparece en esa primera versión francesa se dan las claves para descifrar que la autoría es un montaje. Ahora sigo con la Topografía y lo edito con Chihab en Argel, antes de que acabe el año.
     

    Muchas de sus novelas se las ha autoeditado en Amazon.

    Muchas de ellas, porque estoy harta de las editoriales y encima Amazon me hace la mejor oferta editorial de mi vida, con el 70% de mis derechos de autor, cuando si negocias muy bien con una editorial te dan el 12 por ciento. Aunque lo normal es cobrar el 8%, que es un robo absoluto. Además, con Amazon si tienes un problema de difusión, por ejemplo, a las dos horas te contestan con el problema resuelto. El último libro que he publicado con ellos ha sido la traducción al francés de ´Le dialogue de Marabouts´. En Amazon me dejan hacer lo que quiero.
     

    ¿Para usted la escritura es una necesidad?

    La escritura y lo que conlleva, con su proceso de relectura que te desvela cosas de ti mismo. Luego, en teoría, no tienes que ir al psiquiatra [risas]… Lo mejor es leerte con honestidad, así te ves y es una posibilidad de avanzar. Además, lo que me va bien es el esfuerzo mental, lo que no puedo hacer es el físico.
     

    Usted no ha seguido una formación convencional…

    Nunca he conseguido nada a través de las escuelas, siempre he sido muy rebelde. Mi infancia pasa entre la Bretaña, el sur de Francia y una buena parte en Cataluña, cinco años. Pero mi padre no me dijo nunca por qué estábamos allí. Luego, con un amigo, nos dimos cuenta de que trabajaba en la construcción de la central nuclear de Ascó. La escuela la empecé a los 10 años porque seguía los cursos por correo. Luego descubrí el teatro a los 16 años y me interesé mucho. A los cinco años ya escribía poesía, es decir, que tenía mucha afición a la literatura, hasta que mi madre leyó mi diario personal a sus amigas y entonces casi lo dejo.
     

    ¿Cuándo empieza en el cine?

    De joven corría por los casting y había conseguido pequeños papeles y llegué a participar en una decena de películas, pero con papeles secundarios. Luego, también incluyo Coluche (fue su novia entre 1981 y 1985). Pero eso realmente no me sirvió porque temíamos una relación muy turbulenta. Nadie se quería comprometer conmigo por si acaso me peleaba con Coluche y ellos querían mantener la amistad.
     

    ¿Cómo era esa relación?

    Yo la defino muy tumultuosa y abierta, también muy fuerte.
     

    En esos años usted tuvo cierta proyección como famosa.

    No, porque intentaba no serlo. Intentaba no ponerme en evidencia, tenía claro que quería tener mi propia vida, que tampoco es tan fácil en el mundo del cine. Me manipulaban.
     

    También se dijo de usted que fue la musa del movimiento punk francés.

    No iría tan lejos, pero sí era una punky total. El punk francés fue la deriva de los elementos hippys más radicales que rechazaban ese movimiento. Los buenos sentimientos ya no estaban a la orden del día. Pasada esa época empiezo las investigaciones, como la de las vacas locas, que me compraron grandes periódicos, pero que ninguno se atrevió a publicar. Tengo que decir que los catalanes me recibieron muy bien, ya que venía rechazada de Francia.

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