La fiscal pide que se controle con una pulsera a un acusado de malos tratos

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    La Fiscalía de Ibiza ha solicitado al Juzgado de Violencia Sobre la Mujer que se controle de forma telemática a un hombre que fue arrestado por vulnerar la orden de alejamiento que le impuso el juzgado respecto de su expareja, informaron ayer fuentes judiciales.

    La Fiscalía ha pedido la aplicación de esta medida cautelar, cuyo nombre técnico es Sistema de Seguimiento por Medios Telemáticos de las Medidas y Penas de Alejamiento en materia de Violencia de Género, que consiste en colocar al sospechoso una pulsera o brazalete que permite verificar el cumplimiento de la orden de alejamiento. Con este método se puede saber en todo momento dónde se encuentra el acusado en relación a la víctima. Funciona de manera similar a como lo hace un smartphone, con tres tecnologías redundantes: posicionamiento por GPS, por GSM y por radiofrecuencia.

    El detenido es J. E. V., un hombre de nacionalidad argentina y 33 años de edad que ha pasado seis meses en prisión precisamente por no respetar una orden de alejamiento. Fuentes policiales explicaron que J.E.V. se puso en contacto con su expareja al día siguiente de salir del centro penitenciario de Ibiza.

    Tras la correspondiente denuncia por parte de la víctima, el hombre fue detenido y conducido al Juzgado de Violencia Sobre la Mujer, donde la Fiscalía solicitó el control telemático del detenido a quien, además, se le impuso una nueva orden de alejamiento y prohibición de comunicación respecto de su expareja, en esta ocasión por un periodo de dos años.

    También esta semana, el juez titular del Juzgado de Violencia Sobre la Mujer de Ibiza, el magistrado Juan Carlos Torres, celebró un juicio rápido para dirimir el caso del colombiano J.C.Y.C., de 22 años, acusado de agredir en el rostro y un brazo a su exnovia en un descampado de Sant Antoni, una chica de tan solo 19 años, y también de vulnerar la orden de alejamiento que le prohibía acercarse a ella, derivada de una condena previa.

    El acusado reconoció los hechos que se le imputan, ya que las partes alcanzaron un acuerdo de conformidad. Tras la vista, el juez dictó sentencia in voce y el condenado fue conducido a prisión, «ya que no había lugar a la suspensión de la condena», informó el TSJ. Sobre el acusado pesa también una orden de alejamiento respecto de su expareja que, según fuentes policiales, incumplió hasta en seis ocasiones, contando lo ocurrido en el descampado Sant Antoni.

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