La salsa ms ibicenca pone sabor a Forada en el segundo Alliolis Festival

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    Cuando los once participantes en el concurso de allioli empiezan a pelar y machacar los dientes de ajo, el azufre de la alicina invade sin piedad a las docenas de personas concentradas a su alrededor. A pesar del intenso olor, todo el mundo permanece atento a la preparación de la salsa.

    «Yo hace tres días que estoy rodeado de ajos y ya estoy un poquito cansado», bromea el organizador, Jeroni Gómez, de la Cooperativa Integral d’Eivissa. Pocos momentos antes repartía morteros, ajos, aceite y sal. Sólo con estos tres ingredientes ya se puede participar en el apartado ‘Pro’ del campeonato, mientras que los que se apuntan a la opción ‘Chof’ tienen la posibilidad de añadirle un cuarto producto. Si el año pasado, en su primera edición, hubo competidores que se atrevieron con almendras, cúrcuma o membrillo, el clasicismo domina este año y todos los aspirantes al premio ‘Chof’ recurren al huevo.

    Sólo Rogelio Martín apuesta por otro ingrediente, un boniato cocido al horno, y eso que ignora cómo sabe. «Anoche preparé uno en casa y me gusta mucho el color naranja que le queda, pero no tenía hambre y ni siquiera lo probé», admite.

    Sólo una mujer

    Cuando Jeroni Gómez avisa desde el escenario a todos los participantes para que acudan a la mesa de competición, tan sólo acude una mujer, Georgina Fahle. «Estoy un poco sorprendida de ser la única, pero no me da miedo, porque tenemos una hora y yo puedo hacer tres en ese tiempo», asegura Fahle, que, a pesar de reconocer que no se prodiga mucho en la cocina, sí que prepara siempre el allioli que le enseñó su madre.

    Como hay dos participantes inscritos que no aparecen, el organizador vuelve al escenario para anunciar las vacantes y animar a algún interesado entre los visitantes al mercado de producto local. Al tratarse de un día de festival, hay muchas más paradas de la veintena que se reparten habitualmente desde 2012, cuando se celebró por primera vez, coincidiendo con las fiestas de Forada.

    «Resistencia ecológica»

    «Al principio costó, era más una cuestión de resistencia ideológica de gente que apostamos por los productos ecológicos», recuerda Yahya Hernández, que elabora pan artesano bajo la marca Básmala. «Ahora en cambio funciona muy bien, yo cada sábado vendo 50 barras, unos 25 kilos», destaca el panadero.

    «Y el suyo es el mejor pan de Ibiza», apunta en inglés Willy, un asiduo visitante del mercado. Se presenta entre risas, como exclusivamente «californiano, no americano», aunque apuesta que el actual gobernador de su estado, Jerry Brown, será el próximo presidente de los Estados Unidos. De esta manera, informa a los curiosos de que Arnold Schwarzenegger ya dejó de ser el «Governator» bastantes años atrás, en 2010.

    Otro de los vendedores fijos del lugar es Bartolo Costa, que vive en la cercana finca de Can Pep de sa Plana. Vende sus frutas, verduras y hierbas aromáticas, además de las de otros productores «sólo de Ibiza». Como vecino de Forada, valora que este mercado da«mucha vida al pueblo todos los sábados, además de que aquí viene mucha gente a comprar, no sólo a mirar». «Al principio, no nos esperábamos que llegara a tener el éxito que tiene ahora, se ha consolidado muy bien», resalta Costa.

    A la mesa de la competición han llegado otras dos participantes. Una de ella, Bea Torres, machaca hasta cinco dientes de ajo en el mortero. «El allioli tiene que picar, tiene que ser bien potente», sentencia esta valenciana. «Cuando recuerdo el que hacía mi abuela cuando yo era pequeña, parece que todavía me pica y lo noto en la garganta», exclama. Por el aroma que emana, parece que el que prepara va por el mismo camino.

    Uno de los que repite, tras la primera edición del año pasado, es Joan Micolau, de Sant Rafel. Él es el encargado de preparar el allioli «siempre que se junta la colla para una torrada». «No se me corta nunca, el truco está en machacar muy bien el ajo, que quede reducido completamente a una pasta antes de empezar a ligarlo con el aceite.

    Otro truco para ayudar a la emulsión si no se recurre al huevo es «ponerle un poco de zumo de limón o incluso de agua», aconseja Alberto Ribas, que se presenta por la categoría ‘Pro’. Sin embargo, en este campeonato no va a poder recurrir a ningún ingrediente ajeno a los tres básicos. Al que le cuesta conseguir la emulsión con el allioli sin huevo es a Jesús Olvera, que sorprende al tener que retirar un pelo del mortero pese a ir completamente rapado. «A ver si va a ser tuyo», bromea señalando una calva. «No he vuelto a preparar ningún allioli desde que el año pasado me pasé con la sal, y ahora tengo la mano completamente dormida», suspira.

    Mientras Georgina Fahle prepara su segundo allioli –«no me convence la textura de éste»–, Miguel Morales ya da el suyo por listo, a pesar de estar completamente cortado y disponer de tiempo para intentarlo de nuevo. «A mí ya me va bien, ahora que lo valore el jurado», bromea, haciendo honor a su apellido.

    Una vez listos nueve alliolis y dos morteros con aceite y una pasta flotando, llega el dictamen de los cuatro miembros del jurado. Vence Nico en el apartado Pro y Abel Sempere en el ‘Chof’. Ambos son premiados con un mortero de Pequeña Gracia, una de las artesanas del lugar.

    Acaba el concurso, pero queda el aliento. «Para que no repita el ajo, yo le quito el corazón», aconseja Micolau. «Lo mejor es que tu mujer también coma y así los dos pasáis de todo», apuesta Alberto Ribas.

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