Las orgas de los empresarios de Silicon Valley se trasladan a Ibiza

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    El próximo 6 de febrero sale a la venta el libro de la periodista Emily Chango ‘Brotopía: entrando en el mundo masculino de Silicon Valley’ (Brotopia: Breaking Up the Boys’ Club of Silicon Valley) que ha levantado muchísima expectación. Tras dos años de investigación, la autora relata orgías y fiestas en las que un reducido número de empresarios (como, al parecer, el fundador de Tesla, Elon Musk) se reúnen en diferentes mansiones de Sillicon Valley, o en yates fondeados en Ibiza, para formar parte de fiestas en las que los protagonistas son el sexo (orgías) y el consumo de drogas y alcohol.

    La revista Vanity Fair ha publicado un adelanto del libro y ha levantado muchísima polémica, sobre todo por los nombres que aparecen publicados en él y que son, la mayoría, importantes empresarios y/o fundadores de grandes corporaciones.

    Lo que demuestra el libro, del que muy poco se sabe hasta el momento, es que el corazón de los avances tecnológicos, donde se encuentran las empresas más punteras y miles de reciente formación (start-ups) se trata en realidad de un lugar donde predomina el machismo, donde hay muy pocas mujeres al frente de estas corporaciones pero que, sin embargo, sí que se les permite (y exige) su presencia en las supuestas orgías que se organizan.

    Los lugares de las fiestas cambian (de San Francisco a Ibiza) pero muchos de los participantes se mantienen idénticos. Y el propósito es siempre el mismo: una orgía, que dura una noche o un fin de semana, con éxtasis en pastillas que reproducen el logo de las empresas más conocidas del sector, según ‘Brotopía’.

    Aproximadamente 25 participantes de esas fiestas hablaron con la autora, Chang. Muchos no manifestaron la menor incomodidad: “Al contrario, hablaron con orgullo sobre cómo derriban las tradiciones y los paradigmas en sus vidas privadas del mismo modo que lo hacen en el mundo tecnológico que dominan“. En esas fiestas de lujo proyectan su audacia, sintetizó la autora, para cambiar el mundo.

    Otra característica de estas fiestas es que encarnan una suerte de venganza del nerd. “Muchos de los nombres de primera fila en Silicon Valley tienen algo único en común: una adolescencia solitaria y privada de contacto con el otro sexo”, escribe Chang en Vanity Fair.

    Chang reconstruye que invitados y anfitriones “incluyen poderosos inversores de primer nivel, emprendedores reconocidos y ejecutivos superiores”. Para las mujeres los requisitos de ingreso a estas fiestas son otros: “Algunas trabajan en tecnología en el área de San Francisco, pero otras vienen de Los Angeles y más allá, y están empleadas en industrias relacionadas”: agentes inmobiliarias, entrenadoras personales, relacionistas públicas.

    Aunque antes de que llegue el momento de las drogas, los participantes suelen disfrutar de una opípara cena regada con grandes vinos. Tras este primer contacto comienzan las relaciones sexuales que se pueden tener entre las personas que uno desee.

    Las invitaciones se dan en su mayoría de boca en boca, Facebook, Snapchat y cualquier otro soporte en el que no se vea involucrado el papel.

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