Perros potencialmente adoptables a la espera

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    Mascotas. El centro de proteccin animal de sa Coma celebr ayer una jornada de puertas abiertas en la que, adems de captar voluntarios para pasear mascotas, el objetivo era sensibilizar sobre la necesidad de dar un hogar al centenar de perros all enjaulados. Una tercera parte son potencialmente peligrosos, pero todos son potencialmente adoptables.

    Casi una de cada tres mascotas del centro de protección animal de sa Coma es un perro potencialmente peligroso (PPP). Para Alicia de Amador, que pertenece a la Fundación de Perros Abandonados, son canes potencialmente adoptables. Son 27 de los 95 que están en sa Coma a la espera de que alguien se apiade de ellos, los lleve a su hogar y los cuide. Algunos llevan allí encerrados desde hace tres años, como Nalo, una mezcla de pitbull y boxer.

    Las tendencias están detrás de la abundancia de mascotas de esas características abandonadas: por ejemplo, la de aparentar ser malote, para la que es imprescindible ir acompañado de un animal fogoso, imponente y que da hasta miedo mirarle, de los que se cansan al cabo de poco tiempo. Se hartan aunque sean tan tiernos como Thor, que lleva allí dos años y al que Alicia acaricia como si fuera un osito de peluche. Antes que él, Dylan, un enorme pitbull, permaneció enjaulado otro par de años. Al final, fue acogido por su adiestrador, pues nadie más quería estar acompañado de un bicho al que habían educado para ser agresivo con otros animales.

    A Dobi, de seis meses, no hay manera de conseguirle dueño porque tiene leishmaniosis. Quienes se interesan por él se echan atrás en cuanto oyen esa palabra. Ayer, precisamente, una empresa vacunaba contra esa enfermedad gratuitamente a quienes adoptaran un perro durante la jornada de puertas abiertas de sa Coma.

    Lo sucedido con Lucas es para tener dudas de quién es más animal, si el cánido o el humano que lo adoptó en la perrera y al cabo de dos meses lo devolvió porque no se llevaba bien con las gallinas de su granja.

    Jack es un dálmata entrañable de mirada triste que ha pagado el pato de la crisis. Hace un año, su dueño tuvo que abandonar su vivienda porque no podía abonar la hipoteca. Al quedarse sin techo no tuvo más remedio que deshacerse de su mascota, algo que, según cuenta Alicia, le duele en el alma.

    El objetivo de la jornada fue, según la edil de Medio Ambiente de Ibiza, Montse García, que «la gente vea la realidad del centro. Un perro está bien cuidado aquí, pero donde debe estar es en un hogar».

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