Salinera remonta y espera una cosecha buena de 50.000 toneladas

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    Las escasas lluvias en la zona de ses Salines durante el otoño y el retraso en el proceso de recolección de sal de los estanques ha provocado que la producción haya remontado en el último momento y se espere cerrar la temporada con una cosecha «buena» de unas 50.000 toneladas. Esta cifra marca «el umbral» para que la producción se pueda considerar rentable, según explica el director de la explotación en Ibiza de Salinera Española, José María Fernández.

    A mediados de septiembre, Fernández calculaba que la cosecha de este año se quedaría en torno a unas 45.000 toneladas, en lo que consideraba un resultado «medio-bajo», debido a las fuertes precipitaciones que se registraron a finales de 2016 y principios de 2017, que, además, provocaron desperfectos en los estanques.

    Este año se retrasó un mes el inicio de la recolección de la sal (se empezó justo antes de octubre) como consecuencia de la tormenta que descargó en Ibiza a principios de agosto y que dejó 70 litros por metro cuadrado en ses Salines. Esta lluvia aumentó el nivel del agua de los estanques echando al traste el trabajo de evaporación de uno de los dos meses de más calor del año y que es clave en el proceso de cristalización de la sal.

    En condiciones normales, en este momento del año ya debería haber culminado la extracción de la sal de los estanques. Pero esta temporada se prolongará hasta mediados de enero, según Fernández, que señala que «no hay precedentes en la empresa» de acabar tan tarde. Ahora mismo se ha sacado «la mitad», 25.000 toneladas.

    La cosecha ha remontado en los últimos dos meses por la falta de lluvias en la época (de septiembre hasta noviembre) en la que se registran la mayoría de las precipitaciones del año en ses Salines, lo que ha provocado que, además de «no perder parte» de la sal cristalizada, «se haya producido algo más», según explica Fernández.

    Cosecha extraordinaria en 2016

    En todo caso, la producción de este año se situará muy por debajo de la del anterior, que, con un total de 68.000 toneladas, fue la más alta de los últimos 18 años. En los primeros nueves meses de 2016, periodo en el que se forma la sal, solo se registraron 80 litros por metro cuadrado de precipitaciones.

    Por otro lado, Fernández afronta con preocupación la demora en la aprobación del plan de regulacion de la actividad salinera por parte de la conselleria balear de Medio Ambiente, que, según la última información que ha recibido, se producirá en «2019 o 2020».

    Acumulación de lodos

    El problema, destaca, es que mientras tanto «no se decide nada», como el destino de los lodos que se extraen de los estanques y que no se pueden sacar fuera de ses Salines. De una cosecha de 50.000 toneladas de sal, se extraen unos 500 de residuos (un 1%), que son arena, fango del mar, conchas, plumas, entre otros elementos. Se depositan en un agujero situado junto a la montaña de sal.

    Salinera se ha visto obligada a sacar los lodos acumulados de la temporada pasada para dar cabida a los de la actual («si no, no podríamos sacar la sal de los estanques», recalca Fernández), aunque los ha tenido que depositar justo al lado de su emplazamiento. «Lo peor no es que no nos dejen, es que no dicen nada [la Administración por la falta del plan de actividad salinera], lo que crea mucha inseguridad», apunta Fernández.

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