Sant Josep defiende modificar la Ley de Urbanismo para salvar 200 viviendas

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    El concejal de urbanismo de Sant Josep, Ángel Luis Guerrero, califica de necesaria la modificación de la Ley de Urbanismo, aprobada este martes en el Parlament, para «salvar el Ayuntamiento de la ruina» que, a su juicio, hubiera supuesto «enfrentarse a las indemnizaciones si hubiera que derribar todos los edificios afectados». Guerrero afirma que la motivación principal del Ayuntamiento para defender esta norma son «más de 200 vivendas en Cala Tarida que quedaban fuera de ordenación, sin que los propietarios pudieran reformarlas ni hacer nada».

    Guerrero evidenció su malestar por las críticas de Podemos, Guanyem y Més en relación a un «urbanismo a la carta», tanto contra el Ayuntamiento como los grupos socialista y popular en el Parlament. «Parece que estemos salvando los hoteles de Matutes cuando la modificación va en otra linea, ya que se conseguirán zonas verdes o que las calles y las aceras sean públicas».

    Los terrenos de Platja d’en Bossa, que quedan comprendidos entre el Ushuaia y sa Sal Rosa, quedaron desclasificados y fuera de ordenación tras una denuncia del grupo ecologista GEN en 2008. Además de esta zona, la modificación de la Ley permitirá recalificar como urbanizable el tramo de costa que queda comprendido entre la rotonda de Cala Molí y la de Cala Tarida, donde se encuentran urbanizaciones con más de 200 viviendas y dos hoteles, el Sensatori y el Tarida Playa.

    Guerrero precisó que los hoteles de la zona afectada de Platja d’en Bossa («también el Bahamas, que no es de Matutes») y de Cala Tarida «ya habían quedado legalizados en su momento por una Ley de Turismo kafkiana que machacaba todas las normas urbanísticas». Así, «los hoteles han podido reformarse y continuar con toda normalidad, son los terrenos de esta zona los que están fuera de ordenación». En cambio, «en Cala Tarida hay una cantidad muy grande de afectados, mucha gente trabajadora, que tiene su casa fuera de ordenación y que no la pueden reformar ni vender», advierte Guerrero.

    El concejal calcula que son unos 500 vecinos afectados repartidos en estas 200 viviendas, que fueron construidas en los años 90 «sin que se hiciera la cesión de terrenos que marca la lay». «Se dieron las licencias para construir [en Cala Tarida] sin que se hiciera ningún tipo de planeamiento urbanístico, no se cedió terreno para zonas verdes ni los viales ni las aceras son públicos». «Tenemos una cantidad de problemas que no son tan sólo de licencias, sino de gestión urbanística, que nos están machacando», admitió Guerrero.

    Una vez que la modificación parlamentaria permita reclasificar los terrenos, el Ayuntamiento podrá recibir el 10% del suelo en la zona de Platja d’en Bossa, tal y como fija la ley. Sin embargo, en el caso de Cala Tarida «habrá que crear un área de actuación urbanística y repartir entre los propietarios las cargas por los terrenos que no se reclamaron en su día», avanzó Guerrero.

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