Sant Josep reduce a la mitad las hamacas en las playas no urbanas

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    El Ayuntamiento de Sant Josep reducirá las concesiones de hamacas y todo tipo de artefactos en el municipio hasta una ocupación máxima del 10% de la arena en las calas naturales del municipio (13 de un total de 22) o hasta la mitad de la superficie de las playas urbanas. En la práctica, esto significa que en Cala Bassa, Cala Carbó y es Xarco se suprimirán la mitad de las tumbonas que había este verano, incluso desaparecen las seis que había hasta ahora en es Bol Nou, como publicó Diario de Ibiza, según la petición de lotes que se ha hecho ante la demarcación de Costas para las concesiones que se sacarán a concurso el año que viene, según han anunciado esta mañana el alcalde, Josep Marí Ribas, y la concejala de Medio Ambiente y Litoral, Neus Marí.

    Además, hay dos kioskos que hasta ahora se licitaban en Platja d’en Bossa que desaparecerán el año que viene porque se considera que la oferta de restauración está sobradamente cubierta con los negocios de primera línea de playa. Tampoco se adjudicarán los lotes que quedaron sin explotar tras la renuncia de sus concesionarios, lo que supone un recorte de 300 hamacas en este tramo del litoral.

    También se suprimen las concesiones de artefactos a motor en todas las playas naturales, lo que afectará a Cala Bassa, Cala d’Hort y es Mitjorn (ses Salines), siguiendo las directrices del estudio de capacidad de carga elaborado con información recabada durante las dos últimas campañas de baño y que detectan una saturación de varias zonas costeras, pero también de las aguas. Gracias a la supresión de este tipo de artefactos y también de velomares en lugares como Cala Tarida, se gana espacio para los nadadores incrementando la zona balizada para baño.

    En conjunto, la reducción en el municipio no será muy significativa, ya que se pasará de las 5.710 hamacas (y la mitad de sombrillas) que había esta pasada temporada, a las 5.117 que se prevé autorizar en el próximo concurso, unas 600 menos, algo más de un 10%. Ello se debe a que en muchas de las playas de Sant Josep se está por debajo de esos límites máximos. Esos límites se superaban con creces en las playas donde más se van a reducir las próximas concesiones: en Cala Bassa había 280 hamacas llenando el 21,11% de la arena y se pasará a 138 en la próxima concesión (además de suprimir las motos acuáticas); en Cala Carbó, las 80 hamacas ocupaban el 22% de la superficie y se reducirán a la mitad; en es Xarco se pasará de 30 tumbonas a sólo 10 en la próxima adjudicación, aunque sólo estaba ocupada el 13% de su superficie. Son los ajustes más llamativos, aunque también se reducirán los lotes en Platges de Compte y Cala d’Hort en 20 hamacas.

    Por contra, se mantienen tal y como estaban las concesiones de es Migjorn (con un 12% de ocupación que se reduce al 10% por la supresión de los velomares y mantendrá el medio millar de tumbonas actual) y es Cavallet (al 4% de ocupación, por lo que se mantienen las 270 hamacas actuales). En Cala Jondal ocurre lo mismo; con una ocupación del 9,37%, mantendrá las 270 hamacas de la última subasta.

    Del mismo modo, en ninguna de las playas urbanas de Sant Josep se llegaba al 20% a pesar de la sensación de congestión que produce pasar por algún tramo de Platja d’en Bossa a determinadas horas. Aunque esa misma sensación será menor el año que viene, porque además de la reducción del número de artefactos y concesiones, éstas se “comprimirán” a razón de 5 metros cuadrados por hamaca como norma general a la hora de delimitar cada una, tras el buen resultado que ha dado la experiencia de los últimos años de delimitar con cintas sobre la arena cada concesión, según señaló el alcalde. También se ajustan los lotes en otras playas en zonas pobladas como s’Estanyol (60 hamacas menos, más de un tercio de las actuales); Punta Xinxó, Punta Pinet (40 hamacas menos en cada una) y Port des Torrent (35 menos).

    Más inversión municipal

    Este ajuste de las concesiones irá acompañado de un aumento de la inversión del Ayuntamiento en sus playas, unos 150.000 euros para renovar torres de vigilancia, aseos y pasarelas en varias zonas del municipio. Según ha anunciado el alcalde, aún se están diseñando las bases de la próxima adjudicación aunque el equipo de gobierno tiene claro que será a través de un concurso en el que no sólo se valorará la oferta económica, tras las críticas por los precios disparatados que se alcanzaron en la subasta de hace dos años (que han representado unos ingresos anuales de unos 4,6 millones de euros para el Consistorio).

    La intención, ha insistido Marí Ribas, es poder licitar los lotes en febrero próximo para poder adjudicar los lotes en marzo y facilitar que los nuevos concesionarios durante los próximos cuatro años puedan tenerlo todo a punto “incluso antes de mayo”, para la llegada de los primeros turistas.

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